entrenamiento motivacional

Entrenamiento motivacional: cómo crear uno para tu equipo

Para tener buenos resultados es necesario tener un equipo comprometido con el trabajo y los objetivos de la empresa. Para que esto suceda de forma eficaz, el entrenamiento motivacional es indispensable para mantener un equipo siempre comprometido y motivado para llevar a cabo la rutina empresarial. Esto se hace necesario, pues por más que el colaborador disfrute de su trabajo, es innegable que en algún momento se sentirá cansado. La motivación debe ser trabajada todos los días o, al menos, siempre que sea posible.

Una empresa depende directamente del compromiso y el rendimiento de sus colaboradores. El resultado y los beneficios están intrínsecamente vinculados a estos índices. Un colaborador desanimado rinde menos, pero eso puede ser superado, basta con tener un entrenamiento adecuado.

 

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Pero ¿Por qué un entrenamiento motivacional?

La motivación es el principal elemento para un trabajo bien hecho. Todo colaborador ya ha tenido un día malo (a veces días) y eso hace que el pensamiento negativo lo desvíe de su objetivo. En general, cuando esto ocurre, son pocos los colaboradores que piden ayuda a compañeros de trabajo o incluso a sus superiores, generando un malestar generalizado, haciendo que el rendimiento caiga y que sus superiores no comprendan el motivo que desencadenó eso.

La motivación en sí necesita, ante todo, partir del propio colaborador, como forma de conocimiento de sí mismo, de sus emociones y pensamientos. A partir de ahí es posible tener un entendimiento más completo (además del autoconocimiento generado), más allá de saber por dónde empezar.

¿Cómo hacer un entrenamiento motivacional eficaz?

El primer paso es definir el público de su entrenamiento motivacional, es decir, separar las áreas de actuación por entrenamiento. Cuanto más segmentados estén tus grupos de entrenamiento mejor, pues de esa forma es posible hacer un entrenamiento más enfocado.

A continuación, es necesario trazar estrategias y objetivos que deberán estar enganchados al público que formará parte del entrenamiento. Por ejemplo, si el grupo está compuesto por colaboradores del área de marketing es necesario pensar en objetos que lleven una integración y comunicación dentro del equipo. Cada público tendrá un objetivo diferente que tendrá sentido con sus necesidades.

El siguiente paso es definir la metodología a utilizar, que puede ser presencial o a distancia. En ese momento, vale definir la duración del entrenamiento, su periodicidad, además de técnicas a ser utilizadas (como por ejemplo, una dinámica). En ese paso todos los detalles deben ser vistos y evaluados cuidadosamente para que al final los colaboradores salgan motivados.

Pensar en poner un entrenamiento en práctica puede parecer complejo a corto plazo, pero a largo plazo los resultados son positivos. Los beneficios son muchos, tanto para los colaboradores como para la empresa en general:

 

  • Mejora la eficiencia de los empleados;

 

  • Contribuye a concretar  los objetivos del negocio;

 

  • Trae estabilidad y fuerza de trabajo.

 

Por lo tanto, si el rendimiento de tu equipo es bajo, vale observar si tus colaboradores están pasando por un momento de baja motivación. Pon en práctica el entrenamiento motivacional y prueba las mejoras que puede traer a tu equipo.

 

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